Swishing

Swishing

Es el término de moda entre las gringas que odian la sola idea del fast fashion, no solo porque les parece poco ético sino porque prefieren vestirse con originalidad y un sello vintage. ¿De que se trata? Es simple. La palabra viene del inglés switching, que significa intercambiar. Por lo tanto, estamos hablando de un intercambio vinculado con el fashion.

La gracia está en que no se produce, por ejemplo, en una venta de garage (cosa tan típica de los norteamericanos) o en una feria libre al estilo chilensis, sino en una fiesta, con baile y todo. Al llegar, los asistentes llevan la ropa que ya les está molestando en el clóset y, antes de irse, retiran lo que quieran llevarse. Da lo mismo si dejaron sólo una polera gastada y se fueron con una cartera de diseñador, cuatro vestidos y una blusa. En esta cruzada, la contabilidad no importa. Y el dinero tampoco, porque las cosas, por lo general, no se venden. Según una de sus fanáticas, las swishing parties son la mejor opción para “ahorrar dinero, salvar el planeta y pasarlo bien en una fiesta, además de combinar el glamour con conceptos como frugalidad y protección del medioambiente. ¿Dónde saber más? En www.swishing.org. Esta página ha llegado tan lejos promoviendo esta actividad de moda ética que hasta tiene el apoyo de Pepsi. Vale la pena conocerla.

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