
La historia del maquillaje es milenaria y los principales registros de su utilización se remontan a los antiguos imperios de Egipto y Roma. En el Renacimiento, la tendencia era llevar cejas finas, tez muy blanca, labios rojos en forma de corazón, párpados de colores como azul o verde y un lunar. En el siglo XIX se exageró la palidez del rostro, se marcaban también las ojeras y los pómulos se coloreaban levemente y los labios tenían un color carmesí. El maquillaje del siglo XX estuvo marcado por la consolidación de la industria cosmética y por otros fenómenos sociales, como el auge de los medios de comunicación, el cine y la publicidad que instauraron distintos modelos de belleza de acuerdo con cada época.



