
Cuando Pierre Cardin iniciaba su imperio, decidió adelantarse a su época en una movida que le generó grandes consecuencias. A pesar de lo exclusivo que es pertenecer a la Chambre Syndicale de Haute Couture, Cardin decidió lanzar la primera colección de una casa en conjunto con una tienda de retail, todo a mediados de los años ’50. Y hoy, la casa Balenciaga de Demna Gvasalia fue aun más allá con una colección de gorros, lápices, portadocumentos y hasta tazones vendidos en Colette con el logo de la marca de Cristóbal Balenciaga.



