Entrevista al diseñador Juan Pablo Espínola, creador de la marca Espínola: “Una de las cosas buenas de estar recién construyendo una industria de moda nacional, es que todo es más accesible, cercano y menos formal”

Entrevista al diseñador Juan Pablo Espínola, creador de la marca Espínola: “Una de las cosas buenas de estar recién construyendo una industria de moda nacional, es que todo es más accesible, cercano y menos formal”

Hace unos días, el estudiante de Arquitectura y Diseñador, Juan Pablo Espínola, dio a conocer el primer lookbook para su marca Espínola. En él, siluetas femeninas simples, estampados preparados con ayuda de Juan Urzúa Farías y María Aparicio Puentes y un homenaje a la ciudad a través del cuerpo femenino, se dejan ver en todas sus redes sociales. Espínola nació de la autogestión y esfuerzo del diseñador, quien aprovechó clases y cursos gratuitos además de contar con el apoyo de algunos rostros estables de la moda nacional. Incluso, su amistad con Tonka Tomicic lo llevó a recibir una máquina de coser que le ayudó a comenzar toda su aventura. “Mis inicios son esforzados porque básicamente no tenía dinero para crear una colección y menos proyectarlo a que se transformase en una marca”, cuenta Juan Pablo. Pero tiempo después, el 5 de marzo de este año, nacería su colección Fall/Winter 2015.

-¿Cómo comenzaste a interesarte por la moda?

-Comencé gracias a mi propia familia: soy el menor de dos hermanas y debido a esto, crecí con influencias femeninas en relación al vestuario, que ahora me hacen sentido. Al mismo tiempo, creo que mis abuelos tuvieron mucho que ver; mi abuelo solía trabajar para textiles Puki y Yarur arreglando las máquinas, pero cuando volvía a su casa, trabajaba en su telar creando manteles e individuales; mi abuela, tejía a crochet. Son recuerdos de infancia que estoy seguro forjaron parte de mi personalidad y mis gustos.

No tengo estudios formales en Diseño de Vestuario ya que en el minuto de decidir qué estudiar, no tenía la seguridad económica necesaria como para lanzarme en un proyecto de vida así. Decidí estudiar Arquitectura, carrera en la que ya voy en tercer año y me ha encantado, pues creo que he podido aprender a combinar estas disciplinas para desarrollar no sólo un método formal para diseñar, sino que explotar la complementariedad de estas dos especialidades y así, ofrecer algo distinto y nuevo como marca chilena.

-¿Cuál ha sido el camino que has recorrido hasta lanzar tu primera colección?

-Sólo tenía ganas acumuladas y un montón de dibujos. Pero dentro de este proceso, me di cuenta que los dibujos no me llevarían a ningún lado si quería establecer una marca debía pasar del papel a la tela. Mi educación en el tema de la moda empezó a basarse en pasantías, en explotar al máximo la típica “clase gratuita” que ofrecen algunos cursos particulares de moda y en pedir archivos y clases virtuales a estudiantes de Diseño de Vestuario y Confección.

Siempre se habla de que es difícil sobrevivir y trabajar como diseñador en este país porque existe una industria de moda que está en pañales, pero creo que todo ser humano tiene la capacidad de encontrar algo bueno dentro de las cosas malas. Siguiendo esa idea, una de las cosas buenas de estar recién construyendo una industria de moda nacional es que todo es más accesible, cercano y menos formal. Lo anterior resultó bastante útil para mí, ya que hace más de un año decidí especializarme, poder aprender un poco más y sentir al ambiente de taller. Decidí escribirle al diseñador Ignacio Lechuga, a quien le conté sobre mis ganas de aprender y llegamos a un trato, en el cual yo diseñé y confeccioné los zapatos de su colección pasada a cambio de clases de Moldaje. Salió todo increíble e Ignacio es un muy buen profesor, por lo que pude aprender técnicas y posteriormente aplicarlas  gracias a la ayuda de otro diseñador llamado Claudio Paredes. Él no solo me recibió en su taller, sino que me alentó a aplicar los moldes en la tela, saber qué tela es adecuada para diseñar tal prenda, enseñándome cómo coser en máquina y gracias a su ayuda pude incluso crear mi primer vestido.

Durante la segunda mitad del 2014, decidí trabajar en la producción de mi primera colección, al mismo tiempo que cursaba y rendía en mi segundo año de Arquitectura, y en enero llegamos a tener una colección consistente de la cual yo estaba orgulloso, por lo que realizamos el lookbook, y esperamos hasta el jueves pasado, donde se hizo público todo, dando inicio a nuestra marca.

-¿Qué opinas acerca de los diseñadores chilenos? ¿Existe una industria y buenas relaciones en ella?

-Me gusta mucho el trabajo, la independencia y la personalidad que los diseñadores chilenos plasman en sus diseños. Es una industria en crecimiento y autogestionada, por lo que es muy difícil obtener ganancias que vayan más allá de recuperar los gastos. Espero que esto esté cambiando, que la gente pueda invertir más en diseñadores chilenos y que éstos a la vez reconozcan que no solo “tallas 38” compran sus prendas.

Creo que es muy importante para los diseñadores ser conscientes del público al que uno aspira, el rango etario y ciertas caracterizaciones del cliente. Así es más fácil poder ofrecer productos que tienen relación con su vida y pueden ser acorde a lo que buscan.
-¿Cuál es el concepto tras tu primera colección?

-La ciudad. Al lanzar nuestra primera colección, quería algo que tuviera identidad local. Yo he vivido toda mi vida en Santiago, por lo que me planteé a la mujer de ciudad como inspiración. Hay días en que odio Santiago, y otros en que me encanta. Es increíble la desigualdad que existe en esta ciudad, pero siempre hay rincones dentro de ella donde uno puede escapar. Es en la ciudad donde expresamos nuestra identidad personal a través del vestuario por ser una “piel” social, pero mi colección va con el dinamismo de la ciudad, qué pasa cuando la ciudad se transforma en algo portable.

Este concepto se reconoce no solo en estampados, sino que geometría, proporción y colores también siguen un estudio sobre las características de Santiago a baja y gran escala, y en cómo la mujer se puede transformar en una ciudad, reconociendo no solo la arquitectura de su cuerpo, sino una estructura multidimensional. En un momento del día, en el centro de la ciudad se mezcla todo lo que es el orden y el caos: ricos y pobres, lo conocido con lo desconocido, el reconocimiento de las obsesiones y el admitir de las frustraciones sociales; creo que esta mujer lleva esos sentimientos por dentro y logra ocupar su vestuario como armadura para enfrentar el día a día.

-¿Cómo se dio la colaboración con Juan Urzúa Farías y María Aparicio Puentes?

-Dentro de la colección, tenía la intención de desarrollar estampados de acuerdo al concepto de vincular lo que es el cuerpo, la persona y la ciudad, transformándola en un objeto portable. Según eso, decidí trabajar con Juan Urzúa Farías ya que admiro el crecimiento profesional que él ha desarrollado a través de la fotografía. Juan se especializa en retratos, así que estoy seguro que fue un desafío para él, fotografiar Arquitectura, especialmente con el encargo que fueran obras arquitectónicas y texturas de Santiago que no fuesen tan reconocidas ni obvias. Después de realizar ese trabajo, analizamos los resultados de acuerdo a la proporción que quisimos hacer con los vestidos y su fotografía encajaba perfectamente con nuestro proyecto.

Al mismo tiempo, soy un verdadero fanático del trabajo de la artista y arquitecta chilena María Aparicio Puentes. Quedé sumamente cautivado por las obras de ella desarrolladas para la exposición “Geometrías Compartidas: Barcelona – Santiago de Chile”, donde utiliza un enfoque muy particular de la fotografía de Arquitectura. De esta forma, gracias al concepto detrás de nuestra primera colección, el trabajo comunitario y la confianza, el trabajo de estos dos artistas chilenos formó parte de las prendas.

-Cuando las personas ven la moda de manera externa, todo es glamour, brillos, farándula… ¿Qué opinas acerca de esta percepción tan popular en nuestro país?

-Creo que es una especie de fantasía que el mismo mundo de la moda ha construido y no es solo en Chile, sino también mundialmente. Cuando sobresalen alfombras rojas y vestidos de diseñadores, es parte del negocio de la moda y son, a fin de cuentas, estrategias de marketing y difusión. En lo personal, prefiero la otra parte del mundo de la moda; ir al taller, buscar en lo posible telas de esta parte del continente, conversar sobre conceptos, geometría, inspiración, hacer y verificar moldes, y todo el proceso hasta generar un producto perfecto. Es más cercano, más humano y menos intimidante para mí.

-¿Cómo se dio el regalo de Tonka Tomicic? Cuéntanos algo acerca de esa historia.

-Con Tonka somos amigos hace años, y ella sabía desde hace tiempo mis ganas de crear una marca, lo que resultó que hiciéramos un intercambio de regalos el año pasado, ya que ambos estamos de cumpleaños en mayo.

Cuando revisamos tu sitio oficial en Facebook, de inmediato sobresale la intención total de internacionalización y seriedad por destacar cada logro. ¿Cuál es el plan o proyección que realizas con tu marca Espínola?

-Me alegro que se note. Intentamos hacer lo mismo en nuestra página web oficial y nuestra cuenta de Twitter. Esto es algo en lo cual hemos puesto mucho estudio y cuidado, ya que tenemos intenciones de internacionalizar nuestra marca, pero sin apurarnos pues estamos recién naciendo y debemos ver qué pasa con el mercado nacional, cómo nos comunicamos con éste y cómo respondemos a sus necesidades y gustos a través de nuestros productos.

-Quienes se interesen por tus prendas, ¿qué rango de precios podemos encontrar y dónde es posible verlas?

-Acabamos de lanzar nuestra primera colección, así que ahora pasaré en reuniones con Pablo Saavedra (Director de Ventas y Marketing) sobre precios, antes de lanzarnos con producción, para poner a venta nuestra primera colección durante mayo.

Quienes estén interesados en conocer más de nuestra marca, los invito a conectarse con nosotros a través de nuestras redes sociales:

PÁGINA WEB OFICIAL: www.juanespinola.com

FACEBOOK OFICIAL: www.facebook.com/espinolacompany

TWITTER oficial: www.twitter.com/espinolacompany

Por esas redes anunciaremos puntos de ventas y haremos públicas las colecciones. Además,  estamos creando nuestra colección Resort para mayo también y empezando con Primavera-Verano, que esperamos terminar en Septiembre. Estamos produciendo en distintas tallas para que a fin de 2015, podamos realizar nuestra primera venta pop-up store. Para el 2016, como marca buscamos un poco de estabilidad comercial, ya que a mediados del próximo año planeamos entrar al mundo del e-commerce, logrando de esa forma poder establecer una relación comercial más significativa entre lo que es un producto chileno y futuros consumidores.

-Por último: dinos una canción, una película y un ícono que te inspiren.

-Una canción que me inspira siempre es Country Feedback de R.E.M., una película que me inspiró mucho durante mi juventud es The Basketball Diaries del director estadounidense Scott Kalvert, una película relativamente básica que habla de la vida del escritor Jim Carroll, pero creo que todos los adolescentes deberían verla. Un ícono que me inspira es Slim Keith, ya que su estilo era muy simple, bastante práctico, sport y heterogéneo con respecto a la estética reinante en los años cincuenta, pero siempre conservando elegancia; todo un referente para entender el estilo que tenemos en la actualidad.

Fotos: Espínola.

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