Cómo entender el caso de Dolce & Gabbana y su supuesta evasión de impuestos

Cómo entender el caso de Dolce & Gabbana y su supuesta evasión de impuestos

Colaboración por Natalia Briceño

Luego de un largo proceso judicial, con años de incertidumbre y fallos que cambiaron de un mes a otro, los diseñadores Domenico Dolce y Stefano Gabbana fueron considerados pudieron respirar de la imputación legal que los acusaba de evasión de impuestos, dada la venta de dos sus empresas el año 2005. A pesar de la alegría y tranquilidad que esto puede significar para la alta moda italiana, lo cierto es que este tipo de acontecimientos, en la vida de personajes tan expuestos, genera una cierta polarización que deja cierta estela de empañamiento –al menos temporal– en su trayectoria profesional. No obstante aquello, el imperio de D&G no ha sido el único de la industria en verse envuelto en este tipo de problemas, también existen los casos de Prada, Armani, Gianfranco Ferrè y Roberto Cavalli, por mencionar algunos, lo cual genera dudas sobre el manejo técnico de las empresas de moda, o bien sobre el accionar de sus implicados. Entendamos el caso desde el principio…

Todo parte en 2008 con una investigación realizada por las autoridades italianas, relacionadas a evasión tributaria, basada en la venta de las marcas D&G y Dolce Gabbana a una compañía creada en Luxemburgo bajo el nombre de Gado, a un precio de 360 millones de euros, cuando su valor de mercado estimado por ese entonces era de uno 700 millones de euros.

Por otro lado, La investigación determinó que esta empresa no operaba desde su ubicación geográfica, sino que en la práctica se gestionaba desde Italia; de hecho, de acuerdo a los antecedentes de la fiscalía, la empresa Gado fue una construcción artificial solo contaba con una pequeña oficina donde no se realizaba ninguna actividad. De acuerdo a la misma fiscalía, Gado tributaba en el extranjero y no en Italia, por lo que habrían evadido aproximadamente 417 millones de euros. No obstante los antecedentes aportados por la investigación en 2009, el caso fue desestimado por la corte.

Posteriormente, en noviembre del 2010, un fiscal de Milán pidió que los diseñadores fueran sometidos a juicio, pero en abril del 2011 se decidió archivar la causa al considerar que no había razones para ello. Ante esta situación la fiscalía apeló a la Suprema Corte de Roma, que en noviembre del mismo año reabrió el caso al constatar que sí había argumentos para llevar a juicio a la dupla de diseñadores, por el delito de evasión fiscal. A esta acusación, Domenico y Stefano se opusieron por considerar que la acusación se realizaba bajo cálculos abstractos del valor de las compañías de mercado, y esa siempre ha sido su postura.

Luego, en marzo del 2013, la Comisión Tributaria de Milán ratificó la multa en primer grado determinada en noviembre del 2011, por un monto de 343,4 millones de euros más intereses por la evasión fiscal, y en junio del 2013 el tribunal italiano sentenció a los diseñadores y algunos asesores –en primera instancia–, a un año y ocho meses de prisión por ocultar cerca de mil millones de euros a las autoridades.

En abril de este año, el caso continuó al ser declarados culpables de estafa al estado por 200 millones de euros y de inexactitudes en sus declaraciones de ingresos. En la audiencia hubo gran expectación y asombro cuando el fiscal general adjunto de Milán, Gaetano Santamaría pidió la absolución de los acusados. Finalmente, la condena pasó de ser de dos años y medio –según lo solicitado por la fiscalía– a 1 año y seis meses, como dictaminó el tribunal, la cual luego fue rebatida mediante una apelación.

Finalmente, luego de la apelación y en el juicio de última instancia, el Tribunal decidió absolver a Domenico y Stefano, así como también al contador y a los directores ejecutivos implicados en el caso. El dificultoso pero rotundo triunfo de la dupla fue celebrado por todos los que siempre creyeron en su inocencia. Sin embargo, como sucede en todos los casos judiciales, algo de duda siembra, a lo que cabe preguntarse: ¿cómo puede ser posible que empresas que manejan grandes números en ganancias, y teniendo acceso a profesionales de alto rango y calificación, pasen por este tipo de situaciones, poniendo en riesgo tanto el imperio monetario como la fama construida a nivel mundial?

En la práctica de los negocios, existen muchas formas de maximizar las ganancias en cada etapa el proceso productivo, y si bien el management de las empresas de moda no forma parte de la naturaleza de sus dueños diseñadores, son estos los que dirigen y/o aprueban prácticas que, si no son detalladamente analizadas, llegan a lo que vemos en este caso.

Finalmente, si hubiesen sido culpables, según las autoridades italianas, ¿cuáles habrían sido las consecuencias para la marca? Introduciendo un poco de ficción, creo que no hubiese pasado nada en el corto plazo, ya que este tipo de temas no son relevantes a la hora de escoger una prenda del rango de Dolce & Gabbana; en esta decisión pesan principalmente variables relacionadas a la consistencia en estética y calidad de la marca. Además, la ventaja del mundo fashion es que el componente artístico de la industria hace que se parezca a la del fútbol: donde sus estrellas, aunque comentan errores, siguen siendo estrellas con miles de seguidores en el mundo. Es decir, el público perdona rápido o bien ignora este tipo de sucesos si no son defraudados por sus ídolos en lo que es importante, en este caso, el diseño, la belleza y el lujo.

Volviendo a la realidad, los queridos diseñadores superaron un problema que duró bastante tiempo y que no mermó mayormente su fama y prestigio mundial. Posiblemente ahora deban realizar reestructuraciones en la administración de su imperio para evitar problemas de esta índole, y así no volver a estar en la palestra por situaciones alejadas del Olimpo. Lo que es claro es que seguiremos viendo brillar a Stefano y Domenico marcando las tendencias del lujo en la moda italiana.

Imágenes de www.cppluxury.com,  www.diariofemenino.com,  www.gardeintl.com,  tangentmag.com,  gastrochicness.files.wordpress.com, missandchicblog.com y www.modephonie.de

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