El vestuario del biopic Yves Saint Laurent: piezas originales y réplicas para reconstruir el universo del diseñador

El vestuario del biopic Yves Saint Laurent: piezas originales y réplicas para reconstruir el universo del diseñador

Los biopics sobre diseñadores de moda están, valga la redundancia, de moda. El interés por retratar en la pantalla grande las aventuras de los más reconocidos nombres de la industria fashion a lo largo de la historia ha crecido y varios directores se han puesto como objetivo lograr un resultado lo más apegado a la realidad. Por lo mismo, el trabajo para el encargado de vestuario de una película que trata sobre moda se hace tan complejo: la mitad del trabajo es diseñar, la otra mitad es replicar o incluso, conseguir piezas originales. Esta ardua —y lograda— labor la llevó a cabo Madeline Fontaine, quien estuvo a cargo del vestuario del biopic del momento: Yves Saint Laurent.

Si bien la crítica no ha sido muy buena, la cinta ya fue estrenada y ha llenado salas de igual manera. Con Pierre Niney encarnando al mítico diseñador y a Charlotte Le Bon como la fuente de su inspiración, el director Jalil Lespert ha estado a cargo de una película en la que tanto las actuaciones como el vestuario exigen ser exactos, a modo de ser fieles a la realidad. Por lo mismo confió en Madeline Fontaine, figurinista y encargada de vestuario de varias películas —entre ellas Amélie— para llevar a cabo esta minuciosa labor.

Para poder lograrlo, hubo que separar el vestuario en dos partes: las piezas recreadas y las piezas originales. Y es aquí donde Pierre Bergé, co-fundador de Yves Saint Laurent, entra a tomar relevancia, ya que él mismo fue quien dio acceso a las piezas atesoradas por la fundación Pierre Bergé – Yves Saint Laurent, con prendas como vestidos, trajes, chaquetas y tuxedos originales. Las piezas, que hoy son consideradas reliquias, fueron tratadas con extremo cuidado durante el rodaje del film, teniendo que ser manipuladas solo mediante guantes blancos, bajo temperaturas y condiciones de limpieza específicas y solo podían ser usadas en un periodo máximo de 2 horas, para no afectar las telas con el sudor de los actores.

Quizás una de las características más interesantes de esta película, es que se escogieron primero los vestuarios antes que a las modelos y actores y actrices que los lucirían. ¿Por qué? Porque nada podía ser intervenido o modificado, por lo que quienes usaran los originales tenían que encajar en ellos. En el caso de prendas no existentes, se hizo uso de réplicas y modificación de prendas vintage a modo de poder adaptar a los cuerpos de los protagonistas o de traer a la pantalla diseños infaltables del diseñador.

De esta manera y más allá de la crítica que ha tenido la película en torno a su guión y realización, el trabajo de Madeline es excelente y alabado, puesto que transformó un film biográfico en un museo audiovisual.

Imágenes: LookAndFashion / NYDaily / WMagazine / WhoWhatWear

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