Calle Bandera: Relación Precio/ Estilo

Calle Bandera: Relación Precio/ Estilo

Colaboración por Natalia Briceño

Cada vez que pensamos en estilo se nos vienen a la mente grandes diseñadores, afamadas modelos y personalidades del mundo del espectáculo que son los referentes de la moda internacional y que nos inspiran un concepto estético digno de imitar. Esto, en parte, hace que la industria guie sus colecciones en base a estas ideas creando prendas asequibles que son de ensueño. Sin embargo, con la dinámica del mundo y con las pautas marcadas por las estaciones del año, ¿qué sucede una vez que se termina cada tendencia y cada temporada?

Como respuesta a esta pregunta y debido al gran tamaño de la industria de la moda, surgen varias respuestas: como reciclaje de prendas nuevas, traslado de colecciones no vendidas a otras partes del mundo y finalmente la famosa “ropa de segunda mano” o “moda vintage”; una industria secundaria cuya materia prima inicial son prendas provenientes de empresas y armarios de los distintos continentes, principalmente de Europa y Estados Unidos, debido a que son prendas que ya no corresponden a la tendencia y ya no pertenecen a las preferencias de los consumidores del momento.

Aunque la existencia de este mercado se remonta a varias décadas atrás, solo el último tiempo ha logrado incorporarse en gloria y majestad a la gama de posibilidades de compra de los individuos. De hecho, la idea de adquirir una prenda de segunda mano era considerado algo que denotaba un bajo poder adquisitivo. Sin embargo, gracias a los cambios sociales producidos en las nuevas generaciones, y a la rapidez de las comunicaciones en la transmisión de tendencias, esta industria secundaria ahora ha adquirido gran importancia, quebrando el paradigma “Estilo = Altos precios”, traspasando así, la barrera socioeconómica de la estética.

Este fenómeno, que partió tímidamente a satisfacer necesidades debido a la escasez, con prendas a muy bajo precio y que en su origen pasaban desde un fardo a la tienda para que el cliente seleccionara, hoy se ha transformado en una industria establecida, cada vez más competitiva y mucho más compleja. Se han incorporado técnicas de retail y de marketing cada vez más potentes y sofisticadas para llegar al público y además se han sumado a la estacionalidad del retail cambiando la selección de prendas temporada a temporada para seguir las tendencias contingentes.

Hoy en día, muchas de las tiendas tienen página web, están presentes en las redes sociales, y tratan de crear un concepto diferenciador para generar un vínculo con el comprador y permanecer en el inconsciente colectivo.

En Chile, los mejores exponentes de este tipo de tiendas se encuentran ubicados en calle Bandera, en el corazón de Santiago, al igual que la calle Maipú de Concepción o las calles Condell y Victoria de Valparaíso, transformándose en un íconos de la democratización del vestuario y el estilo. Así, al sumergirnos en el corazón de esta calle, podemos observar la amplia gama de tiendas, muchas de las cuales poseen sucursales en distintos puntos de la región y del país, generando una silenciosa incorporación en el mercado fashion, y cuyos nombres han pasado a ser marcas, ya establecidas, en el inconsciente colectivo: Nostalgic, Orange-Blue, BOW!, Macy´s, etc.

El posicionamiento que han tenido estas tiendas ha llevado a que existan diferencias sustanciales entre ellas: y es que de la misma forma que el mercado estándar del retail trata de ganar ventajas a través de la diferenciación, el mercado de la ropa usada también lo hace a través de ciertas técnicas que le permiten tener un público objetivo diferenciado. Esto es: la selección de prendas.

Este simple hecho hace que cada local tenga un consumidor de características particulares, llegando al punto de generar una representación del consumidor con la marca. Algunas tiendas están orientadas en la exclusividad con prendas de alto valor estético, otras están enfocadas en satisfacer la necesidad de encontrar prendas básicas y atemporales, otras en ropa deportiva y outdoor, y otras, en cambio, están orientadas al factor “sorpresa”, es decir, no invierten en selección, sino que le dejan esa tarea al cliente a cambio de un precio menor que las anteriores mencionadas.

Por otro lado, es relevante mencionar que debido al gran tamaño de la industria estándar de la moda, se generan demasiados desechos en un mundo de recursos naturales cada vez más escasos. Por este motivo, el mercado de la ropa usada tiene un componente ético muy importante a destacar: hoy no solo podemos lucir con gran estilo y vanguardia sin necesidad de gastar demasiado dinero, sino que además estamos reciclando y contribuyendo a desacelerar el crecimiento de los desechos provenientes de esta industria.

Recapitulando, el cambio que han generado las empresas de ropa de segunda mano, a mi juicio, están generando un cambio revolucionario en la industria, ya que su incorporación en la gama de opciones de compra amplía la competencia, cambiando los paradigmas de concepción del lujo por parte de los consumidores y generando un factor de eficiencia de los recursos utilizados, además de sumar un componente ético cada vez más importante en la sociedad actual.

Créditos de imágenes en el nombre de cada foto

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