Molly Ringwald, la eterna princesa de la generación de los ‘80

Molly Ringwald, la eterna princesa de la generación de los ‘80

La mayoría de los actores en Hollywood, viven escapando del encasillamiento que les puede dar cualquiera de sus roles. Mientras algunos consiguen el éxito encarnando a deportistas o mujeres sin cerebro, otros se desviven por demostrar su versatilidad, algo que no deja a nadie indiferente. Molly Ringwald, por otra parte, será siempre la princesa de los ’80, la generación que creció viendo películas de John Hughes sobre amor juvenil o estudiantes que buscaban algo más en sus vidas, aunque más de un intento tuvo para salir de ese eterno rol.

Antes de convertirse en la musa de Hughes, Ringwald saltó a la fama como hija de Gena Rowlands y John Cassavetes en “La tempestad” (1982), la dupla del cine norteamericano que revolucionó la pantalla de los ’70.  Pero en 1984, la oportunidad de convertirse en un ídolo juvenil, imitada por muchas y famosa hasta el día de hoy, vendría con “Sixteen Candles”, una comedia adolescente sobre una estudiante enamorada de un tipo más popular. Y desde allí, los roles siguieron llegando y las revistas como Seventeen o Tiger Beat, la siguieron publicando.

“The Breakfast Club” (1985) y “Pretty in Pink” (1986) la mantuvieron cercana al color rosado que tanto llevaba, a las revistas de moda como Elle –para quien daría una entrevista confesando su deseo por encarnar a Edie Sedgwick en el cine–, y también a los rumores amorosos. Se enganchó con su co-estrella Anthony Michael Hall, Adam Horovitz de Beastie Boys y hasta fue vinculada a John Kennedy Jr. Posterior a eso, Ringwald quiso reinventarse en películas como “Fresh Horses” (1988) y “King Lear” (1987) versión Jean Luc Godard, pero nada fue como antes. Nada se comparó a cuando usaba esos vestidos de segunda mano o cuando se enamoraba de Andrew McCarthy o Judd Nelson en el cine.

Fotos: The Fashion Spot, Tumblr, Fanpix.

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