El emblemático vestuario del antiguo Egipto

El emblemático vestuario del antiguo Egipto

Varias causas motivaron la vestimenta egipcia. Las prendas no solo obedecen a factores climatológicos o geográficos, sino también a códigos sociales y de clase. Su sociedad fue tan particular como su alfabeto y su ropa. El mismo código de vestuario perduró desde el final del periodo Neolítico —antes del 3100 a.C.— hasta el fin de la dinastía ptolemaica con la muerte de Cleopatra el año 30 a.C.

Los egipcios se vestían de acuerdo a la posición que ocupaban en la pirámide social. Los faraones y la realeza se adornaban y ocupaban las más finas prendas, mientras que los esclavos no se vestían en lo absoluto. Las ropas estaban fabricadas mayormente de lino, debido a la facilidad que tuvieron los egipcios de hacer esta tela girando las fibras desde el tallo de la planta. Algunas tintas vegetales podían ser aplicadas a las telas, aunque la mayor parte del vestuario se usaba en su color original. La lana, una de las materias más conocidas y usadas por las sociedades, era considerada impura por los egipcios. Solo la realeza usaba prendas animales, aunque eran consideradas taboo.

Los faraones usaron prendas de animales y las mejores telas y joyas que había. Utilizaban pieles de leopardo sobre sus hombros y les adherían una cola de león que colgaba de su cintura, en un aspecto ostentoso y poderoso.

Hombres y mujeres compartieron estilos similares, aunque a veces diferenciados por su rol en la sociedad. Por ejemplo, el vestido de la mujer era mucho más largo que el masculino, mostrando recato femenino al usar el corte bajo los tobillos. Estos vestidos se llamaron kalasiris y se afirmaban en la espalda por dos tiras. Listones y plumas solían adornar los kalasiris y resaltar la femineidad de la mujer. A veces, incluso usaban chales, capas o batas sobre los vestidos.

El hombre vistió de manera más sencilla. Usaba faldas cilíndricas llamadas Shendyt, que iban con cinturón, a veces recogida o plisada en la parte delantera. Al contrario del vestuario femenino, la falda masculina era corta, aunque después del 1600 a.C. se alargó un poco. Hacia el final de la dinastía usaron túnicas livianas o blusas con mangas, además de enaguas plisadas.

Los niños comenzaban a vestirse desde los 6 años, cuando podían comenzar a usar ropa para protegerse del clima. Lo que sí usaban para adornarse eran joyas, en su mayoría tobilleras, pulseras, collares y accesorios para el cabello. Una vez crecían, los niños tenían que acomodarse a la usanza textil de sus padres.

Tanto las joyas como las pelucas fueron un elemento fundamental para el egipcio. Trascendían la distinción de género pensadas para toda la población. Las pelucas fueron ocupadas por la realeza, y estaban hechas de cabello de humano o de caballo y adornadas con incrustaciones de varios elementos. Confeccionadas en los mismos estilos siempre, fueron una pieza fundamental de la mujer de la realeza. Las joyas, por otro lado, eran pesadas y voluminosas, características que aumentaron la capacidad de ostentar de los usuarios. Los egipcios se especializaron en la fabricación de joyas de turquesa, oro, plata y pequeñas cuentas. Cualquiera que no tuviese los medios económicos para acceder a estos materiales, las manufacturaba igualmente con cerámica de color. Solían ocuparlas, tanto hombres como mujeres, de pendientes, pulseras, anillos y collares.

La vestimenta egipcia tiene varias particularidades. Los que más se visten son los miembros de la realeza. Ni los esclavos ni los niños menores de 6 años se visten. Las joyas y las pelucas son transversales a la población, siendo exhibidas hasta por los pequeños niños desnudos. No obstante, nuestra sociedad occidental le debe mucho al antiguo Egipto, desde el perfume hasta el uso del lino. Mientras las últimas pirámides sigan en pie, el espíritu egipcio seguirá latente en nosotros.

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