Anna Karina: la coqueta musa de Jean Luc Godard

Anna Karina: la coqueta musa de Jean Luc Godard

Encantó a todos con su sonrisa. Sus movimientos y actuaciones aniñadas, coquetas y rebeldes le otorgaron el amor de la nouvelle vague francesa en plena década del 60. Por muchos años, Anna Karina fue la musa predilecta de Jean Luc Godard, e incluso llegó a ser su esposa. El genio de Godard puso a Anna Karina en diversos papeles que –traspuestos uno tras otro– culminan en un mismo tipo de mujer, la niña coqueta.

Hanne Karin Bayer nació en Dinamarca, donde comenzó su carrera cantando en cabarets –al igual que su personaje en Una mujer es una mujer (Une femme est une femme, 1961)– y modelando para comerciales televisivos. A los 17 años de edad llegó a París, pobre y hablando a penas francés. Al poco tiempo la escogieron para hacerle fotografías y comenzó a trabajar como modelo. En esta etapa conoció a Coco Chanel, y también fue este momento en el que Godard la vio en un comercial de jabones en la que Anna aparecía en una bañera cubierta de espuma. Inmediatamente Godard le ofreció un papel en su primer film Al final de la escapada (À bout de soufflé, 1960), que Anna no aceptó por incluir desnudos. No obstante, Godard no desistió y la invitó a protagonizar su segunda entrega, Una mujer es una mujer.

Su estilo femenino y encanto no solo se componía de sus maneras delicadas. Su blanca tez resaltaba bajo un cabello –la mayor parte de las veces– largo y oscuro hasta los hombros y un flequillo recto a la altura de las cejas. Sus ojos siempre estaban delineados de negro, al estilo cat eyes de hoy en día, y sus labios coloreados de un rosa pálido. Su vestuario jugó un rol importante armando su personalidad, compuesto del típico atuendo vintage de los 60’s, el que incluía: vestidos con cuello peter pan sobre la rodilla, vestidos con puntos, rayas, o simplemente negros; faldas hasta la rodilla, blusas abotonadas, sweaters amplios cerrados o cardigans abotonados en colores fuertes, gabardinas y abrigos de piel. En sus pies, simples ballerinas de cuero, zapatos dolly o zapatos negros de taco bajo.

En el Festival de Cine de Berlín de 1961, Anna Karina ganó el premio a mejor actriz por su interpretación en Una mujer es una mujer. Tras su separación con Godard a finales de los 60’s, Anna Karina siguió trabajando como actriz, e incluso llegó a explorar otras facetas en el cine como directora, escritora o productora. No obstante, su legado estilístico sesentero y su encanto pueril la sitúan entre destacados íconos de la moda y el cine como Twiggy, Edie Sedgwick, Brigitte Bardot y Jean Seberg. En la actualidad, su gusto estético ha sido adaptado por modelos de la talla de Alexa Chung, quien ha difundido su look entre las miles de adolescentes que la siguen alrededor del mundo.

Suerte que Anna Karina se haya topado con la mismísima Coco Chanel en un set fotográfico. Cuando Coco le preguntó a Anna “¿quién eres?”, ella respondió “soy solo yo, me llaman Anna Karina”, a lo que Coco le dijo: “Desde ahora, te llamarás a ti misma Anna Karina”. Así que desde ese momento, Hanne Karin se convirtió oficialmente en Anna Karina.

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