El encanto y legado de James Dean

El encanto y legado de James Dean

Miles de figuras se han inspirado, a lo largo de los años, en James Dean. Tanto su figura y su look como su irreverente actitud han conseguido la adhesión de varios fanáticos que lo ovacionan desde su trágica muerte en 1955. Su look clásico es el más divulgado: jeans pitillo, polera blanca y chaqueta holgada como en Rebel Without a Cause (Octubre 1955).

También se reconoce por la vestimenta en sus otras producciones. En East of Eden (Abril 1955) su look jugaba con la maldad de la inocencia. Se componía de pantalones blancos, camisa blanca y sweater con cuello en v, jardinera de mezclilla y polera, además de un traje café de pantalones a la cintura, camisa blanca y chaqueta. Muy distinto es el look salvaje de Giant (1956), su última producción, donde viste camisa, chaleco, jeans, botas vaqueras y sombrero vaquero.

Con estas tres películas –aunque solo alcanzó a ver una en vida–, el norteamericano ha sido el primer actor nominado póstumamente a los premios Oscar. A pesar de su corta carrera actoral y su temprana muerte, James Dean ha logrado ocupar un puesto en la cultura occidental al lado de grandes figuras como Marlon Brando y Marilyn Monroe. Pero, ¿a qué se debe el encanto de James Dean?

La película de Mark Rydell James Dean (2001) muestra la vida del joven actor. James Franco interpreta al rebelde en una perfecta actuación, ganadora del Golden Globe el 2002. La película comienza con la niñez de Dean, la muerte de su madre a los 9 años de edad y su traslado a la granja de sus tíos en Indiana. Siguiendo las huellas de Marlon Brando, Dean se traslada a Nueva York donde busca papeles protagónicos en castings repletos de actores primerizos. Su salto a la fama llega cuando Elia Kazan comienza a buscar un actor que interprete al complejo Carl Trask en la adaptación de la novela de John Steinbeck East of Eden. Suerte para Kazan –director de la producción– que James Dean no solo interpreta maravillosamente el papel, sino que además encarna al propio Carl Trask, emocionalmente perturbado por la distancia del padre y la ausencia de la madre.

La actitud de Dean hacia la vida llamaba la atención de sus colegas. Su personalidad cambiante atrajo a hombres y mujeres por igual. Su inestabilidad enojaba a los productores y directores de las grandes compañías cinematográficas donde trabajó, molestia que era apartada cuando su actuación encantaba en la pantalla grande. Las oportunidades se abrieron para James Dean gracias a la naturalidad con la que actuaba, como si hubiese nacido para ello. El film de Mark Rydell deja claro que eso era lo que buscaba Dean: no la fama sino su destino.

Lamentablemente, como todo gran héroe, James Dean también tenía una debilidad. Su talón de Aquiles fue la atracción que sentía por la velocidad. No solo manejaba sus motocicletas por las carreteras estadounidenses, sino que además participaba en carreras de autos de la misma forma en que lo hacía su personaje de Rebel Without a Cause. Cuando todavía no terminaba la filmación de Giant, James Dean murió en un trágico accidente de autos junto a su mecánico Rolf Wütherich.

El rumor de su muerte se expandió de inmediato. El funeral se realizó días después en una iglesia de Indiana a la que asistieron 600 personas, mientras 2400 fans se congregaron en las afueras del recinto durante la procesión. Su sepultura, siempre adornada con flores, recibe visitantes en el Cemetery Park de Indiana, donde Morrissey lo visitaría para grabar su video de Suedehead y así preservar el legado de la juventud encarnada en James Dean. La belleza perfecta de un rebelde sin causa.

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