La moda de Versalles: el legado de María Antonieta

La moda de Versalles: el legado de María Antonieta

Colaboración de Nicole Inostroza

El mundo de la moda ha enaltecido la figura de María Antonieta. Considerada la reina del Rococó, la fiesta y la opulencia, miles de vestidos y colecciones se han hecho en su honor. Los diseñadores la idolatran. En 1996, Christian Lacroix se inspiró en la musa austríaca para su colección primavera/verano. Dos años después, Alexander McQueen hizo lo mismo. Presentó su colección inspirada en María Antonieta y el siglo XVII, cuya modelo fue nada menos que Kate Moss. Y el 2000, John Galliano presentó para Dior su comentada colección inspirada en la misma monarca.

El 2006 se estrenó la producción cinematográfica Marie Antoinette, con la que el amor por la reina come pasteles se consolidó definitivamente. Escrita y dirigida por Sofia Coppola —basada en el libro de Antonia Fraser Marie Antoinette: The Journey—, la película muestra la figura de la última reina de Francia y su vida llena de placeres mundanos con varios guiños a la cultura actual. Gracias a Sofia Coppola, María Antonieta llegó a la portada de la Vogue americana fotografiada por Annie Leibovitz en septiembre del mismo año, afianzando su posición entre los modelos femeninos a seguir preferidos hoy en día.

Pero, ¿por qué nos gusta María Antonieta? Seguramente porque desde su época hasta hoy continúa imponiendo tendencia. Ella elevó el peinado de las féminas hasta las alturas del cielo, en un gesto puro de libertad adolescente. Leonard, su estilista favorito, se ocupó de cumplir todos sus caprichos reales en Versailles y trasladarlos más tarde al círculo de la elite parisina, donde las damas de las clases acomodadas se vestían y exigían estar a la moda, lo que equivalía a vestirse como reina.

Para la misma edición de Vogue, Kirsten Dunst —la María Antonieta de Coppola— se vistió con los vestidos que distintos diseñadores confeccionaron para el papel, entre ellos Alexander McQueen, John Galliano, Oscar de la Renta y Rochas. El 2012, la revista volvió a presentar el estilo de María Antonieta, ahora en el cuerpo de Kate Moss, cuya silueta repletó el Ritz Hotel de París en diseños de Dior y Alexander McQueen. El mismo año, Karl Lagerfeld invadió los patios de Versailles con sus atuendos Chanel inspirados en la austríaca para su colección primavera/verano 2013. Esta versión trajo algo nuevo. Lagerfeld no creó vestidos imponentes, largos y elevados; en vez de eso, modernizó el estilo. Las modelos usaron el cabello corto y recto, vestidos inflados sobre la rodilla o sobre el tobillo, pantalones, zapatos de plataforma y colores pasteles pero con adornos muy sutiles. El recuerdo de María Antonieta se había renovado por completo.

María antonieta brilla más allá de su tiempo, pero todavía no se le perdona que terminó por destruir la monarquía francesa gracias a su infantil narcisismo. Su ignorancia era tan grande que nunca supo lo que acontecía fuera de Versailles ni se preocupó del país que había llegado a reinar tan joven. La concepción que las sociedades han tenido de la reina han variado tanto que su figura pasó de generar puro odio en la revolución francesa a transmitir deseo y amor en nuestros tiempos. Qué dirían hoy sus verdugos si supieran que la reina a la que condenaron sigue tan viva y radiante como en las tardes cálidas en las que imponía a Versailles su más atractivo semblante. Es posible que enojados en un cine culparan a Sofía Coppola.

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